Acto III
Tejedor
La mirada que teje
Los dos actos anteriores describieron un mundo y un cuerpo. Este acto se atreve a hablar del observador. No del observador como problema técnico de la mecánica cuántica, sino del observador como el único fenómeno que ninguna ciencia puede estudiar del todo desde afuera, porque es la condición desde la que se estudia. El Acto III es el más arriesgado del libro. También es, probablemente, el más necesario.
Al cerrar el Volumen I, el lector no tendrá un sistema de creencias. Tendrá, con suerte, un instrumento afinado y un par de preguntas más limpias de las que traía al entrar.